La historia sin fin: Imae en Salto

  • (Escribe Dr. Juan Romero). Iniciando el nuevo año y retomando el contacto con uds, emerge nuevamente la temática de la
    salud especialmente el caso del IMAE (Instituto de Medicina Altamente Especializada) para los
    eventos de salud cardiovascular. El tema en cuestión no es nuevo, por ello lo de la historia sin fin,
    lo que me hace recordar la película de 1984 y por lo visto Bastián continua luchando contra La
    Nada.
    Es necesario tener presente el contexto sanitario a grandes trazos, lo que pienso nos ayudaría a
    considerar la importancia de contar o no con un instituto de medicina altamente especializado.
    En Uruguay la principal causa de muerte son por problemas cardiovasculares (27%), los cuales
    no suceden por azar sino por un estilo de vida que los provocan como ser que el 62% de la
    población esta con sobrepeso y un 23% son obesos, cuarto país a nivel regional con mayor
    consumo de grasas, azúcares y sal en alimentos ultraprocesados como ser snacks, refrescos y
    comida rápida (149 kgs pér cápita), datos según informe para el 2014 de la FAO y OPS.
    Por otra parte, en el caso local si mantuviera la tendencia nacional lo que sería muy probable se
    le suma que según estudios sobre hábitos y comportamientos saludables por la cátedra de
    Estadística Social (UDELAR CENUR LN DCS) aproximadamente entre el 40 y 45% de la
    población realiza ejercicios con una frecuencia igual o mayor las 3 horas semanales, que sería el
    indicador básico de no ser sedentario. Es decir, que no es “todo el mundo” que sale por la costanera
    aunque ha mejorado la cantidad que se “mueven”, la información y educación al respecto todavía
    falta camino por recorrer. A lo que se le agrega la alta prevalencia de consumo de alcohol entre
    70% y 75% (por encima del promedio nacional) y de consumo problemático (entre un 12% y
    15%), aunque se observa una disminución en la prevalencia del consumo de cigarrillos entre los
    años 2009 y 2014 del 64% al 52% respectivamente (una buena noticia).
    Ahora, de acuerdo a datos del informe “Revisión de indicadores básicos de desarrollo social entre
    2006 y 2013 – Salto” del MIDES los salteños han aumentado un año la expectativa de vida
    pasando de 74,4 a 75,6 años y reducido la mortalidad infantil (aunque siempre por encima del
    promedio nacional) de 12,7 en 2006 a 10,6 en 2012, lo que son alentadores noticias ya que indican
    en definitiva mejoras en el desarrollo social local.
    Teniendo presente tal contexto, cabe preguntarse si solamente con el IMAE los problemas
    cardiovasculares se reducen, me dirán pero mejor es tener dicho centro que no tener, lo que es
    obvio pero no sería la solución al problema. No es con un parche en la canilla que se detiene la
    pérdida, sino cambiando la canilla, en este caso sería ir al cambio de conductas alimenticias,
    normas reguladoras en tal sentido como lo vienen haciendo otros países latinoamericanos,
    educación alimentaria en todo el sistema educativo (la cartilla de alimentos saludable del MSP es
    un paso a saludar), promoción de las actividades físicas, en fin, cambiar el estilo de vida o mejor
    dicho, cambiar de un estilo de muerte hacia uno de vida.
    Pero la realidad es la realidad, el problema está allí y debe ser enfrentado los problemas
    cardiovasculares son los que más nos matan entonces el IMAE se presenta como necesario. Ahora,
    cabe preguntarse, el actual sistema de salud ¿cuánto nos cuesta a los uruguayos?Hay estimaciones
    que indican que la salud “mueve” aproximadamente el 10% del PBI, entonces estamos hablando
    entre los 5.000: y 5.500: de dólares, cifras nadas despreciables y de esa “torta” los actores que
    cortan y distribuyen son pocos en un sistema que procura articular prevención y tratamiento siendo
    los más especializados los más costosos y de mayores lucros, lo que es esperable. Tales actores
    son el Estado (MSP) y los privados (FEMI, sociedades médicas), el actual sistema va procurando
    compartir costos, recursos humanos, aumentar la eficiencia de los recursos utilizados pero no
    resulta sencilla la negociación. Imaginemos que un privado pretende invertir en una máquina muy
    útil para el diagnóstico como podría ser un resonador (costo estimado entre los USD 800.000 y
    1:), vende tales servicios a algunos de los actores mencionados los fondos “salen” del FONASA
    (los que le descuentan a ud, a mí, a nosotros de nuestros sueldos) y hasta ahí todo bien, recupera
    lo invertido y obtiene su ganancia, pero que pasa si existe otro resonador, bueno, allí no es el
  • mercado el que resuelve el problema. Los dueños se sentarán a resolver el conflicto o un tercero
    deberá mediar en tal sentido.
    Este simple ejemplo pretende señalar que en el caso de la salud y más cuando son tratamientos de
    alta especialización, el sistema de salud presenta formas complejas de resolución, intereses varios,
    costos elevados y ganancias interesantes a ser obtenidas.
    Con ello pretendo dejar planteado que lo que se presenta como un legítimo derecho a ser atendido
    como el contar con un IMAE cardiológico, no visibiliza la complejidad de intereses, actores,
    historias sin fines en una trayectoria que indica que no existen acuerdos y voluntades para su
    concreción, se lo presenta un interior versus Montevideo. Entonces, quien debe mediar es el
    Estado y los dineros públicos financiar la falta de acuerdos entre privados (está claro que como
    autoridad sanitaria sea quien avale), me permito tener otra mirada del problema. Estaría bueno
    que la prensa investigará con sentido periodístico la evolución del tema, ¿habrán existido otras
    instituciones privadas en llevar adelante el IMAE? Si ello ocurrió, ¿por qué entonces no se
    concretó? ¿Sería cierto que técnicos de renombre de la capital estaban dispuestos a formar
    recursos humanos locales? ¿quién/es ganan o pierden con el IMAE?
    En fin, conocer más y mejor dicen los sabios que nos hace más libres, imagine en el tema de la
    salud y con ello no le resto importancia al profesional médico todo lo contrario, espero que cada
    día se forme más y mejor para que cuando sea atendido tal conocimiento redunde en la atención
    y tratamiento. Pero como el personaje Bastián de la película “La historia sin fin”, que al final se
    da cuenta que el personaje principal no es Atreyu sino él mismo, en este caso en las cuestiones de
    la salud el personaje principal no es solamente el médico sino ud y yo, al tener conductas y
    comportamientos saludables que cambien nuestro estilo de muerte por uno de vida.

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