En gobierno austero catering en carnaval

Este año la comisión de carnaval cambió en su totalidad. El año pasado sucedía que al finalizar algunas actividades pasaban paquetes de pizzerías de plaza que no se compartían para todos los integrantes sino que existía una suerte de derecho de admisión.

Este año eso se ha mejorado. Cinco comparsas de primer nivel no salieron en Llamadas al Puerto por falta de seriedad, la Figura del Carnaval fue más de lo mismo por más que la funcionaria de género que integra la comisión se desviva en explicaciones y mentiras, y la pobreza del espectáculo a ofrecer se da en el escaso respaldo popular.

Sin embargo Bochia a todo le encuentra la vuelta. Lo hizo con los viáticos. Lo hizo con el cuidado de su lugar desarmando estrategias conspirativas de directores que ya no están. Apaga incendios con mentiras o verdades a medias y ahora, brillante, arma buenos catering al final de cada actividad carnavaleras que pagan todos los salteños. Un genio en la improvisación de justificar gastos de dineros públicos. La gran fiesta popular hoy pasa a ser una exclusiva fiesta de la comisión.

A pesar de haber recortado el presupuesto, apagar las bombitas amarillas, evitar el brindis con Pierrot, Bochia le encontró la vuelta a que las largas noches tengan sentido en compañía que él elige y en un sentido práctico de ir a dormir con una buena pancita llena.

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