La diversión nunca puede invadir el espacio del «otro»

camionetaUn sábado particularmente intenso en zona de Costanera Norte. Más bien en la zona de Garibaldi y Saturnino Rives.

Dos grandes bailes promocionados con muchos días de antelación, convocaron a miles de jóvenes a disfrutar de ambas propuestas a pesar de la lluvia que se constató en nuestro departamento.

Todo en el marco de semana de turismo, donde entramos en una suerte de pánico por hacer cosas que quizás no siempre hacemos, pero que al disfrute de visitantes y locatarios, es aceptable.

Lo que deja de ser aceptable es que generado por este fervor de las masas congregadas al disfrute, malentretenidos que suponen que el sonido «suena mejor» cuanto más fuerte se pone, provocan el descontrol en una zona donde habitan también familias.

Y eso sucedió. Tres enormes camionetas con un incalculable valor de mercado de equipos de sonido, que tuvieron a mal traer a toda la zona, superando el sonido de las dos propuestas bailables que se llevaban a cabo.

La policía fue convocada una y otra vez, procediendo a bajar el volumen y subirlo, a salir y volver incluso redoblando la apuesta con sonidos de sirena ensordecedores que no dejaban descansar ni a las gallinas de las fincas cercanas.

Y formalmente se presentó denuncia en la seccional correspondiente, porque al fin de cuentas habrá que asumir que la «viveza criolla» es solo un mito y que la diversión de uno jamás debe avanzar en el espacio del otro que tiene el derecho a optar por la «locura de una noche de juerga» o el descanso propio de quienes trabajan durante todo el año y necesitan el sueño reparador.

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