La vocación por la queja

(Escribe Dr. Juan Romero). Muchas veces escuchar letras y músicas de diferentes géneros y pasar del tiempo ayuda a entender (en parte) el contexto socioeconómico y cultural de una época y sus integrantes. En el caso del tango hay expresiones que reflejan tales condiciones como el compuesto allá por 1934 entre Enrique Santos Discepolo y Carlos Gardel, “Cambalache”…donde dice: “…el que no llora no mama…”. Ante lo cual cabe preguntarse ¿Por qué la gente se junta, se asocia? Pienso que bien lo reflejan algunas estrofas de Cambalache, sino se queja, sino se llora no se mama. Recientemente se han realizado manifestaciones y movilizaciones por parte de productores tamberos quienes se encuentran pasando por una coyuntura muy difícil de cobro, lo que problematiza aún más la gestión de la producción lechera. Dichas movilizaciones fueron encabezadas por tales productores, pero quiero dejar dos preguntas: 1- ¿serán los únicos que se movilizaron? y 2- ¿Cómo ha sido el comportamiento histórico? Para la pregunta número 1 sería muy ingenuo pensar que es un tema solamente de tamberos, que la movilización no es política, toda movilización y “lloro” es político sino no tendría razón de ser, si se quiere plantear lo de apartidario es otro tema; por otra parte, respaldaron tales medidas organizaciones de tercer nivel como la FRU, ATCU, ARU, algunos Centros Comerciales locales, es decir, instituciones representativas de algunos actores rurales y agrarios con trayectoria y experiencia en esto de plantear reclamos como indica el tango. Ahora, como en la música es necesaria la harmonía y dirección musical, en este caso se presentan varios actores procurando ejercer tal dirección y dotar de harmonía al reclamo. En este conjunto no todos son iguales, en escala, ganancias, y por lo tanto volumen del llanto porque hay que tener en claro que aquí es un problema de dinero, se produce para ganar todo el dinero que se pueda. Entonces, en el procedimiento se reúnen diferentes intereses pero que tienen un objetivo, más ganancia, en el caso agrario uruguayo la historia enseña que no es la primera vez este tipo de reclamos y seguramente no el último pero quienes demandaron con fuerza han sido por un lado pequeños y agricultores familiares que lucharon y luchan por continuar en la producción mientras que los grandes productores por mejorar sus márgenes en el negocio. Situaciones, perspectivas y visiones diferentes pero que en algunos momentos del proceso social y productivo se plantean la ficción de estar juntos, pero la realidad agropecuaria nacional nos demuestra que no ha sido así porque se ha cumplido la regla de que el pez grande se come al más chico, y no es por ser mala persona sino porque el sistema establece tales principios de acción en el mercado. Por otra parte, en la medida que durante el ciclo de muy buenos precios por la demanda de alimentos a nivel internacional posibilito la reproducción de unos y otros el conflicto no emergía, pero siempre estuvo latente dado que en algún momento tales precios no se sostendrían. Se inicia un proceso de ajuste de los mismos y el conflicto emerge con fuerza, colocando diversos actores en pugna por la ganancia que se genera en la actualidad. Los discursos de algunos de estos actores como ARU y FRU es el peso del Estado, principal responsable de las desgracias de los productores, que no se “meta” sería lo mejor pero todos sabemos que es un discurso, el no se “meta” es mientras la ganancia es buena pero si el negocio no es redituable que el Estado se haga cargo, como alguna vez nos planteó el profesor Ramón Díaz en Economía II: “…tenemos (en Uruguay) un capitalismo sin lágrimas”. Acerca de la segunda pregunta, el comportamiento de los actores rurales y agrarios citadas ha sido en líneas generales de reclamar menor intervención del Estado, rebaja de tarifas públicas, aportes al BPS (que de por sí son menores a la de otras empresas) pero quienes reclaman no son justamente los tamberos chicos o medianos, basta analizar las discursos de la Expo Prado y de la Comisión Nacional de Fomento Rural. Pero a esta cita falta un convidado en esto de producir ganancias, los trabajadores, en tal sentido Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) ha considerado poco oportuno no tanto el reclamo en sí sino la forma, la cual se ha “descolgado” de la intersectorial de la cadena láctea la cual viene trabajando con una mirada integral sobre la producción lechera del país. Señalando que los trabajadores organizados no solamente se preocupan por su salario, condiciones laborales y calidad de vida, sino de analizar el conjunto del proceso productivo y tener claro que un tambo menos impactará en la cadena de valor de la cual forman parte. Mientras que una parte de los productores que salen a cortar rutas (al estilo argentino en 2013), miran con mucha miopía la problemática en donde queda claro que de apartidario tiene poco, y que quede claro tienen toda la legitimidad de ser simpatizantes, votantes de un determinado partido político quienes promueven tales reclamos y si queda claro mejor, se sabe desde donde se realizan los mismos es de honestidad ciudadana básica. Para ir finalizando, no es de extrañar esta forma histórica de proceder de algunos actores agrarios uruguayos en donde se reclama el proceder como familia rural pero al momento del grito ante el poder público, dicha familia queda recortada, se “olvidan” de algunos/as de sus integrantes pero no se olvidan de quejarse para su propio beneficio. Hasta la próxima.

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