Problemas con el trabajo o el trabajo en problemas?

(Escribe Dr. Juan Romero). El país se encuentra atravesando un período de dificultades en materia económica y laboral, crisis que a nivel mundial explota por el 2008 llevando a situaciones de alto porcentajes de desempleo, déficit fiscal, aumento de los indicadores de pobreza y desigualdad social como lo indican varios trabajos, siendo uno de los más sobresalientes el del economista francés T. Piketty. Sin embargo en nuestro país parecía que vivíamos desde la vereda de enfrente tales procesos, impulsados por la alta demanda china sobretodo de commodities con precios que generaron ganancias extraordinarias tanto a productores como empresas de los mismos, ello se reflejó también en la capacidad de demandar fuerza de trabajo y pagar salarios acordes a las demandas de los sindicatos (siempre que existieran, si no existen para tales empresas mejor porque aumentan su pedazo de la torta) lo que se materializaba en los Consejos de Salarios. Hasta allí todo parecía funcionar bien, ahora, 8 años después emergen tales problemas en nuestra comarca integrada a la aldea global especialmente porque los precios de los commodities han comenzado a volver a sus niveles normales, pero es solo una parte de las posibles explicaciones. Habría que pensar también que durante este período es indudable que se generaron transformaciones estructurales en la matriz productiva, ejemplo de ello es la matriz energética y otro ejemplo que sumo es que se ha reducido en estos últimos 15 años aproximadamente un 20% de los productores lecheros sin embargo ha aumentado la producción de leche en casi un 50%, es decir, menos productores producen más, ello no podría ocurrir si no existen transformaciones tecnológicas, productivas, organizacionales y del mercado de trabajo. En esto último me quisiera detener, en el período de referencia el país llegó a tener menos del 7% de desocupación e inclusive en la actualidad no llega a las dos cifras pero cuando se mira a Salto en TODO el período estuve por encima del promedio nacional, parecería que ahora este en dos dígitos es un escándalo, diría que siempre lo fue, pero se lo disimulo muy bien con varios cantos de sirena diciendo que este es un Departamento “maravilloso”, habría que preguntar para quien. Cuando se analiza dicho mercado resulta que más del 20% desarrolla actividades agropecuarias y la mayoría de las mismas son de baja calidad, en condiciones precarias, sin respetar muchas veces los laudos, con persecución sindical, pero le sigue el trabajo doméstico y luego las ocupaciones en comercios. Ahora, cuando se analiza la situación de formalidad de dichas ocupaciones nos encontramos que Salto se encuentra por encima del promedio nacional de informalidad, es decir, trabajo en negro, no confundir con trabajos en el bagashopping, otro canto de sirena que se hace circular para ocultar la triste realidad de la estructura del trabajo departamental. Entonces, al observar la configuración de la matriz productiva, de la estructura de empleo y empresarial ante el primer viento de frente es claro que uno de los impactos serán en la pérdida de empleos con las características ya descritas, problemas con el tiempo, con los precios internacionales y aparece el motivo para reestructurar la plantilla de funcionarios, y si se puede negociar que el que quiera quedarse va a tener que ganar menos, trabajar más y cada vez en peores condiciones, y bueno al que no le guste, se va. Está claro que para la opinión pública no lo presentarán así, sino que es un problema del mercado, los números no dan, hay que reestructurar, el mejor momento para avanzar sobre los trabajadores y sus condiciones de trabajo mejor aún si no hay sindicato. Esta realidad no es sorprendente para el mercado de trabajo local, diría que todo lo contrario sería lo esperable, ahora, lo que no se ha entendido por parte del denominado sector empresarial que aumentar la productividad no pasa justamente por seguir reproduciendo tal estructura. En segundo lugar, los momentos de crisis habría que verlos como momento de oportunidades y quizás que se está ante una, la de comenzar a cambiar la misma apuntando a capacitar, mejorar condiciones de trabajo, procurar la calidad en todo el proceso productivo, incentivos salariales, etc, se podrá indicar que los números no dan, la pregunta es para quien, porque en este país se funden empresas pero no empresarios, quizás que habría que comenzar a mostrar los verdaderos números de los costos sociales de la gestión de una empresa fundida que recurre al Estado vía créditos para continuar, con otras formas de organización empresarial y cuanto nos sale cuando el Estado las apoya, cito empresas recuperadas y gestionadas por los propios trabajadores sean las experiencias positivas como las negativas. Hasta la próxima.

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