Que bueno es hacer docencia, marcar camino, marcar agenda

Está claro que en los tiempos que corren, decirles a los hijos, eternos y para toda la vida, por donde se debe caminar, es un placer, un orgullo.

Al punto que cuando desde este pequeño lugar planteamos temas, inmediatamente (aunque se toman algunas horas), surge el repique de quienes son los más leídos (¿?) en el mundo de «la internete» como dijeron Labaornois – Carrero.

Y es un orgullo. Hablamos de escasez de gas en Salto, y salieron de atrás.

Hablamos de supuesto homicidio, y salieron de atrás.

Hablamos de otro asesinato, y salieron de atrás.

Hablamos de servicios interrumpidos este jueves por el paro más grande de los últimos años y, como era de preveer, salieron de atrás.

A nuestros hijos de siempre, a quienes nos leen y repiquetean nuestras noticias, no todas porque no tienen chance de llegar, decirles que es un orgullo enseñarles el camino, hacer docencia, marcarles la agenda.

Eso si, un muy pequeño y meritorio pedido como padres intelectuales, alguna vez, si por esas casualidades pudiesen, pónganse a trabajar. Así, como niño tirado a crecido, nos aflojan un poco la mochila, porque podemos cargar con un portal, pero no podemos cargar en nuestras espaldas con un pasquín digital inescrupuloso, difamador, injuriante, vendido al mejor postor, que no tiene más meta que ser en periodismo «mercenario» a cuenta de quien «ponga la mosca» siendo un día tricolor y otro día aurinegro.

 

 

 

Daniel Caiazzo

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