Chau Bronco, hasta la próxima pelea

labradorMe rompe los que nos tengo que me difamen, que hablen y hablen, pero más me rompe los que no tengo que hablen sin conocerme.

Eso me jode. Y me jode mal. Mi esposa, Valeria, es un caso único e irrepetible en el mundo (no se repite).

Mis hijos, son lo que quise fueran: fieles, cariñosos, entrañables, incondicionales. Capaces ellos de perdonar y siempre perdonar.

Pero debo sumar a eso, Bronco, labrador cruza con policía. Complicador como el que más. Peleador. Rezongón. Pero a la par de eso capaz de dormirse acostado en la siesta aprovechando que la dueña no estaba, abrigando, pasando la mano (nunca lo vi con patas) por encima del cuerpo para que la siesta fuera similar a la de mi amor.

Todas pasó el perro viejo, todas. Había para repartir y otras tantas no había.

El Bronco tenía la particularidad de vivir lo que había, si me apuran, era un perro comunista.

Hoy me duele el alma, se fue, avisó, con casi 16 años, dijo que no corría más.

Duele y mucho, porque cuando muchos hablan de un perro, de responsabilidades, de tenencia responsable, lo único que puedo decir a esta altura, es que Bronco fue responsable de la familia que le tocó vivir y dejó su vida para que nuestras vidas, perro fiel, tuvieran sentido.

Va a descansar y nosotros, familia, seguramente vamos a respetar lo que ese hermoso perro – hombre – familia, nos tiró como mensaje. Esperando Bronco…… vamos a volver a complicar en algún lugar.

 

 

Daniel Caiazzo

1 Response

  1. M.C. Cattáneo dice:

    Cuando un amigo se va…Conozco esa pena. Fieles en las buenas y en las malas, inolvidables compañeros que supieron ser uno más en la familia.

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