Me rebela la crítica desde el cobarde anonimato

No somos de hacer periodismo de periodistas, pero cuando algunas cosas pegan en la parte baja, reaccionamos como buenos tanos, denunciando y firmando lo que escribimos.

Sin firma, el miércoles de la presente semana se publicó en el vespertino La Prensa una nota de opinión de la cual extractamos lo siguiente:

La leishmaniasis no es frenteamplista

No todo es política partidaria. No es posible teñir todo con la bandera de turno. Ahora parece que la intendencia de Lima es culpable del caso de Leishmaniasis en el departamento. Lo mismo sobre la repercusión mediática del tema y su afectación a la imagen turística de Salto.

Son dos cosas que sucedieron e inevitables,  independientes del gobernante de turno.

Claro que se puede criticar puntualmente la deficitaria labor de recolección, barrido de basura y malezas en el territorio; la existencia de basureros  y juntadero de mugre en el área urbana, o los cementerios de chatarra diseminados en los barrios, pero eso ocurre desde siempre, no es exclusividad de Lima. El ingreso del dengue, zika o leishmaniansis no es frenteamplista. Aprovechar la circunstancia para llamados a sala, cobranza de cuentas y rasgado de vestiduras está totalmente fuera de lugar y es de mal gusto, además de injusto.

En términos de comunicación, ¿Qué se pretende? ¿Que se esconda, se disimule o desmienta la situación?”.

Quien esto escribió dejó al desnudo su primera contradicción letal al comenzar diciendo no todo es política partidaria, tipo abriendo el paraguas, mencionando que no de debe teñir de todo con la bandera de turno cuando su propia opinión está teñida de una clara posición política individualista porque no tenemos dudas quien fue el autor intelectual de la nota. Pero además, asume los problemas y déficit en servicios como recolección, barrido y la existencia de basureros, hablando claramente que quien eso escribió conoce la realidad desde adentro.

Pero además menciona que la leishmaniasis no es frenteamplista cuestión que puede discutirse porque si bien es cierto no es creación del gobierno departamental ni mucho menos, es responsabilidad atender mínimamente los servicios que imponen o ponen freno a la situación. De eso no habla el colefa escriba anónimo pero además, y eso si es grave, se pregunta que se pretende en términos de comunicación o si la pretensión es esconder o disimular.

Y la verdad causa gracia porque por un lado se defiende la difusión del problema pero en infinidad de otros casos se esconde, no se informa, se silencia: acomodos, ceses autoritarios, persecuciones en todas las áreas, militancia obligatoria o quedarse sin trabajo, ausencia de gestión y cada vez más…..menos ideas, menos creatividad. Un gobierno que llega a su tramo final desinflado, desmotivado, estresado como lo reconoció su propio líder espiritual pero que un día y otro también se preocupa por lo que los medios informan y a partir de ahí acciona. No reacciona, porque no tiene poder de reacción, acciona porque el grito es lo que hace despertar de un letargo que ya lleva más de tres años.

Sin hacer periodismo de periodistas, estaría bueno que quien en forma desfachatada juzga la labor de los medios, hubiese firmado aunque probablemente sea porque el cargo que ostenta se lo impide o sencillamente sería poco serio desnudar la parodia que defiende desde el anonimato.

Nosotros no lo hacemos, lo firmamos.

Daniel Caiazzo

Dejanos Tú Comentario