«Es en la Plaza Flores», por el Prof.José Buslón

ES EN LA PLAZA FLORES

Nunca fui a Buenos Aires por eso mas que en sueños nunca estuve en el el Parque Lezama, ese que magistralmente invita a soñar Bioy en Héroes y tumbas.
Lo más parecido que encontré fue la Plaza Flores y no porque no halla estado en otras.
La Plaza Flores tiene un árbol del cual un abuelo se inspiró en escribir un poema para su nieto ,hoy el nieto es grande y no se si leyó el poema pero la otra vez lo escuché en una entrevista recordando a su abuelo ,por lo que supuse que se cumple el principio de reciprocidad.
El viejo nuevo reloj de la plaza también está parado y es que desde que cerraron los astilleros el barrio ya no fue el mismo y recayó en el reloj la maldición de las horas paradas, de esas agujas que solo son recuerdo de un pasado que solo vive en algunas frentes arrugadas por el tiempo .
El olor a porro es inconfundible y basta guiarse por él para darse cuenta de quienes están desojando esa flor, deben ser los que amontonaron los viejos bancos de hierro y cuentan historias de algunas ganadas y muchas perdidas pero que siempre son acompañadas de la risa ronca gastadada que termina en un tono de hilo finito.
Los milicos pasan poco ,ahora andan más en auto que a pie ,será para no ver los que esta visible a los ojos del que camina despacio. Mejor así , diría el ratero que mira para todos lados haber si sale una buena faena para llegar a los cien pe que les permita hacerse de la pasta y salir del aburrimiento marginal poniendo su cuerpo a temblar.
Los amores en la plaza son de todo tipo , lo más frecuente los adolescentes heterosexuales que se hacen la pelada del liceo para ir a chapar un rato y sentir libremente lo que los adultos reprimen diariamente . También hay algunos adultos que peinan fracasos amorosos cuando no la soltería invicta y mate de por medio buscan en la mirada del otro a través de los besos torpes , la certeza de que no van a seguir solos, porque si los domingos a la tarde son grises cuando estas solo mejor pasarlos durmiendo para no pensar.
La sociedad ha cambiado mucho y también se ve a chicos del mismo sexo prodigarse arrumacos sin culpa pero desafiantes a las miradas arcaicas que advierten el fin de los tiempos.
A las habituales palomas , ahora más escasas, se suman como pobladores temporales los gurises que pasan de la escuela , corriendo con sus piernas chuecas que parece que se van a cruzar pero que rompen con esos designios . Alguno se lleva un manotazo del padre por no hacer caso y aunque le encantaría meterle la bolsita del jardín de sombrero se la aguantan porque en eso consiste la ternura infantil, de la que deberíamos aprender los viejos vinagres ( parafraseando a Lucas).
El Orestes como siempre está con su máquina en mano dispuesto a registrar tu apuesta al destino (aunque dicen que ya está todo arreglado )Fue testigo de ovnis y fenómenos inexplicables , sabe mucho de la Aurora y de la numerologia , tanto así , que no es por nada que a su puerta le puso el número diez.
Ahora ya no cuenta tanto esas historias , el público no es el mismo y estás nuevas generaciones no se imaginan los conocimientos que él atesora.
Un gran profesor de astronomía vive por ahí ,pero nadie imagina que detrás de la ventana de celosías, gastada como sus años, se esconde , sin querer esconder , conocimientos sobre los sucesos del 76 en la Aurora, que hasta la aeronáutica uruguaya especializada en esos fenómenos le pidió que hiciera un reporte.
A veces ensaya alguna murga o grupo de candombe , también algún artista popular guitarra en mano y caja de vino en el suelo , se trasforma el el escenario mayor de las marginales ilusiones.
A veces pienso que si Bioy hubiera conocido la Plaza Flores ,seguro está habría sido escenario de algunas de sus historias. Yo no conozco el Parque Lezama y aunque no pierdo la ilusión , mientras tomo el sorbo de ese mate compañero , llega hasta mi el perfume de un verde pegajoso entre pinceladas de toses que se mimetizan con el humo que fluye como la vida.

ʲᵒˢé ᵇᵘˢˡᵒᶰ

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