A la Memoria del Conventillo Mediomundo, poema de Martha Gularte

“Ese día no jugaron
los niños del conventillo,
estaba triste Cuareim,
y hasta el ambiente más frío.
Los niños preguntaban: mamita,
mañana ¿a dónde nos llevarán?
Madres y abuelas lloraban,
no se podían conformar.
Los vecinos como siempre
cuchicheaban: los morenos se van,
el conventillo se muere
si la gente no está.
Y Cuareim se desmoronó
y las familias se fueron
deambulando por el mundo
por el maldito dinero.
Fueron manos malvadas
que derribaron mi alero.
Olvidaron que en Cuareim
negros y blancos crecieron.
Desalojaron y demolieron Ansina.
todo quedó en la nada,
la cuna del niño negro
que tanto necesitaba.
Porque siempre,
siempre fue Ansina y Cuareim
el gran orgullo del negro
que en las noches de Llamadas
hacían bailar al pueblo.
Conventillo de Cuareim,
tu Yacumenza no existe más.
Por las noches, cuando al pasar
parece que oigo aquel repicar,
surgen entre las sombras
aquellos días, de gran candombe,
qué hermoso fue.
Quiero volver a verte, mi conventillo,
por escuchar tus lonjas, yo esperaré.
Surgen de tus escombros
aquellas noches, noches de vino y canto,
todo se fue.
Quiero volver a verte mi conventillo,
y al levantar mi copa te brindaré.”

Poema de Martha Gularte dedicado a la memoria del conventillo Mediomundo, su desalojo y posterior destrucción.

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