El amor para ella no tenía el gusto del pecado

Se trata de Margarita, hija de Catalina de Medici.
Casada con Enrique de Navarra después de una adolescencia marcada por amoríos tumultuosos, donde el insesto estuvo presente,entre otras prácticas cuestionables.
El hecho es que se termina casando por un arreglo diplomático, y como estrategia para frenar su volcánico deseo por los hombres.
Dió el si, tras un puñetazo,en la nuca de su hermano Carlos IX que hizo pensar al cura que expresaba de esa manera brusca , su consentimiento.
El beneficiario de su amor o por lo menos el oficial resultó ser Enrique III.
Dueña de extrañas forma de amar,y de mantener sus relaciones, es recordada por un episodio particular donde delata a su amante, llamado Lamole , como conspirador y que termina ajusticiado en la guillotina. Esta que presenció el ajusticiamiento, queda con la cabeza decapitada del mismo, se encarga de embalsamarla, besando antes sus labios fríos. La llena de piedras preciosas y la esconde debajo de sus faldas, hasta el momento de enterrarlo secretamente.
Tan fuerte fue su amor que Margarita honro por varios días la memoria de su amante, aunque para no recaer e irse a la cama con algunos de los jóvenes que le profesaban intenciones apasionadas , o por lo menos sus ganas de llevarla a la cama, se colgó un prendedor de calavera en el forro de su corpiño para que cuando la tentación la perturbaba, el extraño prendedor le recordara que debía reprimir sus instintos y atarse al mandato de la decencia.
Pero la castidad no era lo que mejor le iba y una noche se fue a la cama con Luis de Clermont, por supuesto que nada de esto supo Enrique III, de quien todos en el palacio, decían que se hacía el que no se daba cuenta,ya que hasta los criados estaban al tanto de las historias de alcoba que mantenía la joven Margarita.
Está es apenas una breve descripción de la vida de Margarita de Francia,que tiene muchas más historias de alcoba y que en próxima entrega referiremos a algunas de ellas.
J.Buslon

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