Fácil como hacer periodismo de periodistas sin asumir la militancia partidaria

Hoy nos desayunamos, luego de una transmisión multimedio histórica para el departamento e incluso para el país, que periodistas militantes, obsecuentes, salieron a dedicar clases de ética y de moral de como debemos manejarnos el resto, los que nos consideramos independientes de plata y de opinión.

Escuchar a Martín Giovanoni hablando de juicios que esta familia hizo a la verdadera delincuencia egoísta, hipócrita y mal habida, orquestadores de especulaciones permanentes de quedarse con lo que no les pertenecía, una chacra, una radio que el mismísimo Ruso pidió se repartiera y juzgar en razón vaya uno a saber de que, fue un golpe bajo como tantos de esos recibidos desde que los conocí.

Rastreros, orquestadores de operaciones políticas nivel subsuelo, bajas, tristes, operadores de una historia que sabían era imposible cambiar, pero acomodándose con quien podía ganar porque a pesar de deberles una millonada de plata por haber sido los mejores bancados de la historia en Salto, pensaron que este Lima 2020 es el mismo que el Lima 2015 con billetera llena.

Y no lo es, y lo van a tener que sufrir porque ni la cuenta pendiente se pagará en tiempo ni la millonada prometida llegará a futuro.

Eso si, no necesitamos ponernos una camisa rosada para decir que sostenemos cada uno de nuestros dichos en palabra y en acción….mucho menos hacer papelones de camisa rosada en calle Uruguay en horario de oficinas.

Eso lo resolvemos con lo que siempre resolvemos, pensar y vivir que cada acción es nuestro destino a caminar, con errores, con equivocaciones pero haciéndonos cargos siempre de esas acciones, no como quienes dicen no ser maestros de periodismo y operaron en la misma línea que los contenidos vendiendo una imagen de periodista libre que en su cuenta de facebook analizó el rol de quienes fuimos denunciadores pero que sepa, mi querido Jorge Rodríguez, a diferencia suya no vendemos un personaje, vendemos información que a veces gusta y otras tantas no. Eso si, la cátedra de ética y de moral, que la dicte otro profesor, porque la verdad se nos cae de bruces la imagen de alguien que sabía manejarse con afectos, con respeto, con cariño.

Las campañas políticas desnudan estas cosas, la hipocresía y soberbia de quienes piensan que son distintos, más elevados en la escala espiritual y ética y terminan siendo, lamentablemente, espejos en los que no queremos mirarnos.

Daniel Caiazzo

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