La miseria de los miserables, comida por cartel

Dolor nos causó ver esta imagen en un muro de facebook hace un rato, mucho dolor. Uno sabe que estamos en campaña electoral y como lo dije más de una vez en la radio, la realidad es diferente. Muy distinta a lo que hace cinco años y pico vivimos. Estamos en el medio de la pandemia más cruel que como uruguayos y uruguayas nos tocó vivir. Una coyuntura de crisis, económica y por ende social, con nuestros vecinos, familiares, amigos que quedaron sin laburo, con algunos que retomaron a medias, con mucha deuda en diferentes espacios, con industrias cerradas, con cosechas frenadas, con servicios cortados, con muchas e infinitoas necesidades, con hambre. Con un Salto que, paradójicamente teniendo todo, no tiene nada. Un Salto que el ex intendente deja la friolera de 31 asentamientos, en condiciones de extrema vulnerabilidad, con familias pasándola muy mal, con situaciones de salud en muchos casos tremendas. A esa gente, en esos salteños, los políticos de cuarta que, están desesperados van acudiendo a sus ranchos y a su miseria a razcar el voto, a razcar, no a pedir o invitar. Un accionar miserable, tremendo, cambiar una bolsa de alimentos por un cartel, sacar fotos y exponerlos en su condición de pobre!! .

Desde cuando el Frente Amplio hace, admite y avala estas cosas.

Desde cuando el Partido, la izquierda que criticó desde 1971 este accionar hoy lo avala, desde cuando los Marazzano, Los Duarte, Los Arruabarrena, los Mutti, que firmaron documentos críticos contra el limismo, hoy le dan su mejor número y de esto nada dicen.

Van por el doble de la contradicción, lo ponen y lo avalan en sus videos de campaña, lo palmean y negocian. En pos del Frente Amplio y la unidad de que y para que.?

Este acto tan ruin, tan miserable en la miseria y el hambre de nuestros salteños es repudiable, es aporafobia, como dice por ahí la Catalina, que no es otra cosa que el odio, miedo y rechazo a las personas pobres. Y acá lo es, solamente así se justifica esta miseria, sólo así. Y por último y no menos importante, quien lleva adelante esto, un hombre que salió de abajo, que conoció la pobreza en su propio barrio, más condenable aún, servirse de ese conocimiento, de esa calle, de esos barrios, por un voto al limismo. Tristísimo

Valeria Giovanoni Honsi

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