Líber Falco, el poeta de Jacinto Vera

Líber Falco nació el 4 de octubre de 1906 en Montevideo. Perteneció a una familia obrera, de padre panadero. Su infancia transcurrió en el barrio Jacinto Vera el cual evoca en su poema “Biografía” (Días y noches, 1946).Fecha04/10/1906

Fotografía de Líber Falco.

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Refiriéndose a su infancia, dijo el poeta en un reportaje: «Quizá la propia uniformidad de este paisaje donde amaneció mi mirada de niño me obligara a pensar y entonces me pareció la vida una cosa un poco monótona pero también bastante misteriosa»1. De esta infancia quedó en Falco una adhesión definitiva a las formas humildes de la vida y un encantamiento hacia las cosas elementales.

Cursó hasta segundo o tercer año de educación secundaria. Su formación posterior, enteramente autodidacta, incursionó en lecturas de Fedor Dostoievsky, León Tolstoi, Roman Rolland y Antonio Machado. Se interesó también en la poesía latinoamericana, en especial por la obra de César Vallejo.

Comenzó a escribir los 16 años. Sus primeros versos trataban sobre la solidaridad social, en confluencia con los ideales anarquistas del poeta. Escribió muchos de sus poemas en un altillo sobre la calle Herrero y Espinosa, acompañado apenas por dos sillas, la mesa y una estantería con libros.

Durante su juventud desempeñó variados y modestos oficios: fue peluquero, vendedor de pan, impresor y, ocasionalmente, corrector en diarios y editoriales.

En 1935, los 29  contrajo matrimonio con Dilia Fernández, quien sería su compañera durante toda su vida. La pareja no tuvo hijos.

Entre sus amistades más cercanas se encontraban Domingo Bordoli, Mario Arregui, Carlos Denis Molina y Pedro Picato, integrantes de  una «barra» bohemia a la cual solían sumarse jóvenes ávidos de literatura y de trasnochar, en la ronda por los cafés de la ciudad.

En 1937 asumió la dirección de la publicación Banderín, revista literaria que produjo cinco números entre 1937 y 1938.  Publicó su primer libro en 1940, Cometas sobre los muros, a los 34 años, con el dinero obtenido de la venta de una sucursal de panadería que tenía instalada en un garaje frente a su casa. Posteriormente, en 1942, editó Equis Andacalles. En 1946 apareció Días y noches. Años más tarde, en 1950, integró el consejo de la revista Asir, fundada en 1948.

Los tres libros capitales de Líber Falco fueron reunidos bajo el título de Tiempo y tiempo (1956), obra que el poeta preparaba a su muerte y que sus amigos de la revista Asir publicaron en forma póstuma.  

Acerca de la poesía de Líber Falco, sostienen Graciela Mántaras Loedel y Jorge Arbeleche 2:

En el panorama de la lírica de su tiempo, la de Líber Falco parece bastante aislada. Publica tardía y escasamente; no cultiva las formas de vida de un intelectual, excepto la módica bohemia de algunas tertulias de café; se gana la vida en oficios varios que no son los habitualmente anejos a la tarea de escritor. Pero su poesía, sobre todo, se aparta ostensiblemente de la muy variada de sus contemporáneos: ni lujos metafóricos ni rigores formales ni cultivo de hermetismos ni riquezas de léxico ni búsquedas sonoras. La suya es una expresión despojada, atenta a trasmitir los estremecimientos que la soledad, la muerte, la amistad provocan en lo cotidiano.

Los escenarios de la poesía de Falco están constituidos por elementos sencillos y terrenales: los suburbios, los ranchos, las calles de Montevideo, los cercos de cinacinas, las tinas abandonadas, los corros de gallos y las cometas sobre los muros, entre otros. Desde ellos aborda, de forma recurrente, los temas de la muerte, la soledad,  el tiempo y la amistad.  

Su obra se caracteriza por un lenguaje sencillo y reducido, de sobriedad metafórica y  musicalidad de sus versos. El lenguaje empleado elabora la palabra hasta alcanzar una extrema desnudez. La brevedad y la concentración de la expresión tienen como consecuencia la intensidad, una de las características más sobresalientes de su estilo.

Afirma Alberto Paganini 3:

Los temas del poeta están como a flor de agua, no enturbiados, antes bien filtrados por los signos verbales que los revisten.  La poesía de Falco es una poesía de intuición directa.  Las palabras no son barreras para el lector, sino el camino más rápido y seguro. […]  No es una literatura de evasión sino de arraigo.  Es una forma de acceder a uno mismo.

Refiriéndose también a la poesía de Líber Falco, sostiene  Arturo Sergio Visca 4:

…a pesar de la aparente sencillez de sus elementos, es la de Falco poesía difícil, porque en ella la riqueza de elementos se disimula en el perfecto equilibrio de la ejecución. En su poesía todo elemento accesorio ha sido eliminado. Es su poesía, poesía del corazón: poesía que muestra la cara, y en la que el juego poético no se vale de trampas. Nacida en esos instantes en que la vida del hombre se inviste de un contenido y calor humanos que la hacen conmovida como un pulso, y, como la vida misma, diáfana, misteriosa y desnuda.

Líber Falco ha ejercido una clara  influencia en las generaciones posteriores y en todos los ámbitos de la cultura.  Al año siguiente de su muerte, ocurrida en Montevideo el 10 de noviembre de 1955, los integrantes de la revista Asir publicaron póstumamente la obra de Líber Falco reunida bajo el título de Tiempo y Tiempo (1956).

Muchos de sus poemas fueron musicalizados  por artistas uruguayos,  como Eduardo Darnauchans, el dúo de Eduardo Larbanois y Mario Carrero, y  Daniel Viglietti.

Cronología literaria:

1940 – Cometas sobre los muros (Montevideo: Imprenta Stella),

1942 – Equis andacalles (Montevideo: s/e).

1946 – Días y noches (Montevideo: Imprenta Herculina),

1956 – Tiempo y tiempo (Montevideo: Asir)Publicado luego del fallecimiento de Líber Falco por los integrantes de la revista Asir, con poesías que el poeta tenía en preparación para esta obra

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