Cuando todo termina en humo

Foto El Telégrafo

Están siendo momentos complicados. En escasos dos meses de un nuevo año nos ha tocado vivir experiencias únicas.

En algún caso por interpretar o entender cuestiones que tienen que ver con la comprensión lectora y en otras, por no asumir que en la condición de medio de comunicación uno decide que se publica o que no.

Lo que valga la pena.

Y se dieron en las dos últimas cuestiones que tienen que ver con la venta de humo.

Uno que decía:» una grave denuncia por mala praxis con pruebas contundentes» a la que muchos se hicieron cargo y compartieron. Este medio recibió violencia, amenazas, reclamos, que en nada quedó porque hasta el asesor legal dejó el pozo.

La segunda, no menos importante, la «Caravana de la Verdad» de una historia que tiene más de ficción que de objetivismo científico.

Nos insistieron con «tenerlos», con darles difusión y respetuosamente con silencio incluido , no aceptamos.

Razones obvias, la pandemia existe, el tapabocas cuida, la profilaxis salva y la burbuja contempla.

Ver un triste video diciendo y sosteniendo que no ingresar a un lugar público sin tapabocas era discriminación fue una falta de respeto contra afros, trans, gay, y todas las colectividades que han tenido una lucha de siglos y a sangre.

Una vez surgió un partido político en escenario similar y hoy nadie se hace cargo. No quiero pensar que la pandemia tuvo o tiene para algunos esos fines porque mientras se grita que muchos mueren más que por Covid, cosa que es cierto, no termine en la próxima siendo legislador.

Triste y lamentable por más títulos que atropellen y lo de la Caravana de la Verdad avísenle a Cordera lo del derecho de autor.

Más triste es conceder espacios y lo es mucho más que se defina un periodismo independiente, desde la inmadurez quizás, sin entender que uno es periodista independiente de elegir que vale la pena y que no.

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