El arte de barrer para abajo de la alfombra

La Asociación Mundial de Zoos y Acuarios, establece que los zoológicos deben ser instituciones científicas serias y respetadas tanto por la comunidad científica como por la conciencia del público general.

Para la tribuna, que en ocasiones suele perderse en el fanatismo, nuestra opinión, es que el Zoológico de Salto, además de antiguo y obsoleto en su conformación representa lo peor de lo que la vida en cautiverio puede representar para los diferentes animales que allí existen: desde hacinamiento y soledad, hasta la privación de los más elementales comportamientos naturales de cada especie.

Dicho en otras palabras, nuestro parque estaba lejos de representar lo que se espera para el bienestar de las diferentes especies que en el habitan, cosa que hemos podido apreciar de primera mano en innumerables ocasiones, siendo testigos de las malas condiciones en la que se encontraban los diferentes animales, habiéndose transformado con el paso de los años en todo lo que NO DEBE SER un buen parque, y sobre todo para el bienestar de las especies allí existentes.

Por estos días el Ejecutivo Departamental, encabezado por el Dr. Lima ha decidido el cierre del Zoológico de Salto y el traslado de más de 750 animales, hecho celebrado por activistas y representantes de su sector.

En la modesta opinión de quien escribe, lejos de celebrar la decisión del ejecutivo, a pesar de estar en contra de la situación actual del Zoo, rechazamos la misma en todos sus términos.

Una vez más el Intendente ha demostrado su inoperancia en la conducción del Gobierno Departamental, y lejos de ofrecer alternativas a la población, hace lo que haría cualquier holgazán con la casa desordenada, barre para abajo de la alfombra.

No ha sido capaz de ofrecer la posibilidad de la construcción de una reserva acorde a las nuevas modalidades a nivel global para la población de animales existentes, al contrario, los disemina por el territorio nacional, desprendiéndose en el camino de un «gasto» que le insume algo así como un millón de pesos al mes, y, entonces, la pregunta que surge irremediablemente ¿Es realmente una medida destinada al bienestar animal o es una medida encubriendo un recorte de gastos?, el razonamiento, así como la respuesta, no pareciera ser muy difícil.

No sorprende este accionar del intendente Lima, viendo la situación actual del departamento y de otros lugares emblemáticos de valor histórico. Alcanza con observar la situación de abandono que hace años padece el departamento, las Costaneras, el Parque del Lago y Parque Solari, Termas de Arapey, Parque Harriague, etc. etc., triste, opacado y quedado en el tiempo.

Aún quedan temas a dilucidar respecto del Zoo y de la desidia con la que el conductor del Gobierno Departamental desea «desprenderse» de la carga de los animales allí existentes. El Libro Tercero del Código Civil, y concretamente lo dispuesto por los artículos 708 a 716 del mismo cuerpo normativo, así como la Ley 16.088, integrado con el artículo 37, numeral 2 de la Ley Orgánica Municipal 9.515, obligaría al mismo a solicitar la venia de 2/3 de la Junta Departamental para tal cometido.

La opinión aquí vertida, lejos de significar una pretensión con miras a obstruir la solución de los graves problemas que tiene el Zoo de Salto, es un intento para que el Ejecutivo Departamental actué conforme a derecho, y de igual forma, ofrezca alternativas a la altura de las pretensiones de la ciudadanía, ya sea, por ejemplo, la construcción de un Bio Parque con las máximas garantías para el bienestar animal, enfrentando el problema con soluciones reales, y evitar en un futuro barrer para debajo de la alfombra cuando la casa esté desordenada.

DR. ENZO MOLINA FRANCHINI – EDIL DEPARTAMENTAL.

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