A un año: que aprendimos

El 13 de marzo del 2020 un baldazo de agua fría le cayó al país, que, para ese entonces estrenaba gobierno, y nos esperanzábamos todos con cambios anunciados que eran tan necesarios como alentadores. Pero ya desde la conferencia de prensa misma de ese día, encabezada por un Luis Lacalle Pou de ceño fruncido que demostraba preocupación y que junto a todo su equipo de inmediato, tuvo que acomodar el cuerpo ante lo que conocimos como la “nueva normalidad”. 

Hubo que cambiar y mejorar algunos hábitos, lavarnos las manos de manera frecuente, usar alcohol en gel , tapabocas, distanciamiento, saludar con el puño y en lo posible QUEDARNOS EN CASA. Algunas cosas que eran desconocidas pasaron a ser cotidianas: reuniones por zoom, clases virtuales, teletrabajo; y algunas expresiones pasaron casi a ser causa nacional: “quédate en casa” “aplanemos la curva”, “respetemos las actividades protocolizadas”, “hisopados para los que tienen síntomas”. 

La gente respondió, con libertad responsable, con espíritu solidario y con medidas acertadas.  Seguimos con los motores encendidos –porque no solo la pandemia mata- y pasamos de un estado casi de psicosis a acostumbrarnos que respetando ciertas medidas sanitarias podíamos volver a nuestra vida cotidiana y darle tiempo a la ciencia para encontrar una solución. 

Aunque parezca increíble, porque todos más o menos sabíamos lo que había que hacer, en estos momentos podemos llegar a tirar por la borda, todo aquel esfuerzo individual y colectivo del principio de la pandemia. Nos relajamos y caímos. Y ojo, que hablamos en plural porque todos en mayor o menor medida padecimos de una especie de “espíritu triunfalista” frente al Covid, pero sin dudas, a algunos sus conciencias les pesarán más que a otros por sus actos irresponsables. Y creemos que sin dudas sus conciudadanos lo tendremos en la memoria y la historia los pondrá en su lugar. 

¿Y ahora qué hacemos? ¿Cómo seguimos? Seamos empáticos y minimicemos las diferencias, sobre todo las políticas, para que entre todos podamos volver a cumplir las medidas que impulsó nuestro gobierno y nos hicieron ser ejemplo mundial. Volvamos a sentir el orgullo de ser un país respetuoso, de confiar en la ciencia y en los más preparados, y tratemos de pegar un golpe de timón que estamos en la parte más dura de la tormenta, pero a muy pocos metros de llegar a buen puerto. Pongamos conciencia, solidaridad y pongamos el brazo.

En un año aprendimos mucho y debemos hacer el último esfuerzo, tendremos que ser fuertes nuevamente y dar lo mejor de nosotros para salir de este mal paso por el bien de todos. Ajustemos las perillas que dependan de nosotros y seguro que con el esfuerzo colectivo recuperaremos parte de terreno perdido.

Carlos Silva.

Edil, Partido Nacional.

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