Cepa P1 se confirmó en Uruguay

La variante P1 del virus se propaga rápidamente y ya fue detectada en varios países.

En abril y mayo del año pasado, y nuevamente en enero y febrero de este año, Manaos se convirtió en la ilustración del horror que los expertos y numerosos dirigentes políticos prevén cuando urgen a la población a respetar las medidas de confinamiento, usar máscaras y mantener una distancia prudente con los demás.

La primera onda fue tan descomunal que algunos expertos pensaron que los 2,2 millones de habitantes de esta ciudad enclavada en la selva pudieron alcanzar la inmunidad de rebaño. La segunda ola demostró cruelmente que esa hipótesis estaba errada.

Los expertos sospechan ahora que el brutal rebrote pudo deberse a una variante local del virus, conocida como P1, mucho más contagiosa que la cepa inicial, que fue detectada este lunes en Uruguay, en al menos siete departamentos.

En diciembre esa «variante brasileña» fue detectada en 51% de los pacientes diagnosticados con covid en Manaos. En enero, el porcentaje llegó a 91,4%, según los investigadores de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz).

A inicios de febrero, Manaos llegó a registrar 110 muertos por día en promedio semanal, casi el triple que durante la primera ola. La falta de camas en las unidades intensivas dejaron a los pacientes librados a sí mismos.

«No solo el sistema de salud colapsó. También hubo falta de insumos y de oxígeno. Fue algo dramático, desesperante», dijo la doctora Adele Benzaken, una consultora de la Organización Mundial de la Salud (OMS), basada en Manaos, su ciudad natal.

«No tienes idea lo que es ver familiares corriendo para procurarse un cilindro de oxígeno. Había peleas en los lugares donde los vendían», recuerda la profesional.

«Era un clima de guerra. Yo nunca estuve en una guerra, pero tuve la sensación de desorganización que puede haber después de un bombardeo, cuando la gente no sabe qué hacer y [en los hospitales] todos se agitan y se desesperan para salvar vidas», explica.

La variante P1 del virus se propaga rápidamente. Ya fue detectada en una decena de países, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido y Japón.

El pasado 3 de marzo la BBC dio cuenta de un estudio realizado por un equipo de investigadores de Brasil y del Imperial College de Londres, que estudió la composición genética del coronavirus en algunos de los pacientes infectados en Manaos entre noviembre y diciembre.

El estudio sostiene que hasta tres cuartos de la población de Manaos infectada en la primera ola generó algún tipo de inmunidad aunque la nueva variante causó numerosas reinfecciones.

Los datos, que son preliminares, dan un indicio de lo que muchos expertos sospechan: que algunas variantes o mutaciones del virus son más infecciosas y evaden la inmunidad generada tras superar el virus anterior.

El ministro Daniel Salinas dijo en diálogo con Radio Rivadavia de Argentina que «nosotros estamos teniendo un pico de casos en estos días, picos de ocupación de CTI y bueno, estamos muy atentos por la variable P1 de Manaos. Tenemos 700 kilómetros de frontera seca con Brasil y no podemos descansar ni un día».

Uruguay confirmó la presencia de la cepa brasileña P1 de Manaos en al menos siete departamentos del país y los expertos consideran que puede ser una variable para comprender el aumento significativo de casos en los últimos días.

Esta información se conoció este lunes al presentarse los datos de la primera semana de análisis de muestras realizado por el Grupo de Trabajo Interinstitucional (GTI) en Vigilancia de SARS-CoV-2, integrado por investigadores de la Universidad de la República (Montevideo y Salto), el Institut Pasteur de Montevideo y el Sanatorio Americano. 

El GTI realiza seguimiento de las diferentes variantes del virus que circulan en el país.

El presidente Luis Lacalle Pou convocó a su Consejo de Ministros para mañana.

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