«Desde el legado» , por el Arq. Federico Villar Silva


Al escribir estas palabras se cruzan un montón de sensaciones, ya que con 25 años no puedo adjudicarme el conocimiento de una época que no viví en real dimensión, sino que mi recuerdo va desde lo emotivo, lo transmitido, no solo por mi familia y amigos, sino por la gran
colectividad colorada salteña que me rodeo toda mi vida. Desde este cumulo de memorias recogidas en la militancia colorada es que me atrevo a escribir algo sobre el Esc. Malaquina.
Fueron estas mismas sensaciones las que me empujaron a llegar un poco más tarde a trabajar el día de su fallecimiento, pasar por la Casa del Partido Colorado en Montevideo y dejar la ofrenda floral con las frases “¡VIVA MALAQUINA!” “¡VIVA SALTO!” “¡VIVA EL Partido COLORADO!” “¡GRACIAS FLACO!”.
Son gritos de reivindicación que hoy me nacen en su memoria, al Esc. Malaquina, Colorado, demócrata, ganador, intendente, estadista… salteño. Y no es un capricho el orden, es como fue «El flaco” como le decían sus correligionarios contemporáneos, Dr. Orihuela, Don Ramon Vinci, Hermes Silva, “Tato” Solari, Raul Ferro, Cazaban por mencionar algunos.
Primero colorado, en la militancia partidaria que lo llevo a demostrar sus fuertes convicciones democráticas durante la militancia por el NO previo al plebiscito del 80, para la salida de la
dictadura en el 85. Por supuesto ganador, un ganador incuestionable, hijo de un Partido Colorado fuerte y vigoroso, maquina electoral bajo la línea del Foro Batllista con el Presidente Sanguinetti a la cabeza.
De este ganador nace el intendente, ¡ tres veces intendente!, ocupando el ejecutivo municipal con orden, seriedad, honradez y resultados. Estos resultados que lo convirtieron en un estadista, dado que la concreción del enorme edificio sede de la Regional Norte de la Universidad de la
Republica, es una obra de estado que le cambio y le sigue cambiando la vida a nuestro Salto por los próximos 50 años.
Pocos pueden jactarse de resultados de esta dimensión para Salto, sin mencionar el hogar estudiantil, el CERP, el primer CAIF del país, la gestión por el Programa de Integración de Asentamientos Irregulares (PIAI), el embellecimiento de calle Uruguay, la visión del “Parque
Agroalimentario” hoy “Central Hortícola del Norte”, la colaboración con los privados que le dieron a Salto un Shopping antes que nadie en el interior, dos hoteles 5 estrellas (Quiroga y
Barceló), parques acuáticos (Acuamania y Quiroga) y la reapertura del frigorífico Cybaran.
Estos logros no son la donación de una pelota de futbol, el corte de cinta por el arreglo de un ómnibus municipal, la foto en una rotonda o el festejo por llegar a pagar los sueldos mes a mes. Las obras del intendente Malaquina se ven aun hoy en la gestión del PIAI de Barrio
Artigas todavía en ejecución, con fondos nacionales producto de un inteligente y bien pensado trabajo político con las autoridades nacionales capitalinas.
Este trabajo es el que hoy me lleva a decir “¡GRACIAS FLACO!”, porque con mis 25 años le tengo que agradecer que muchos de mis amigos puedan hoy quedarse en Salto estudiando una carrera y haciendo de nuestro Salto cada día más grande, mejor formado, competitivo y por ende más desarrollado.

Este fuerte legado, con la vara alta, es el que nos deja el intendente para que a partir de ahora honremos en su nombre los jóvenes militantes del Partido Colorado, pero también todos los jóvenes políticos del departamento ya que más allá de colorado, Malquina fue de todos los salteños.
Intentaremos siempre estar a la altura.
¡VIVA MALAQUINA!, ¡VIVA SALTO!, ¡VIVA EL PARTIDO COLORADO!, ¡GRACIAS FLACO!
Federico Villar Silva.

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