Quinto Elemento

Tu portal de noticias

Juana de América

Juana de Ibarbourou (Fernández Morales, de soltera), también conocida como Juana de América (MeloUruguay8 de marzo de 1892Montevideo15 de julio de 1979), fue una poetisauruguaya. Es considerada una de las voces más personales de la lírica hispanoamericana de principios del siglo XX, cuyos poemas tienden a la exaltación sentimental de la entrega amorosa, de la maternidad, de la belleza física y de la naturaleza.[1]​ El 10 de agosto de 1929 recibió, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, el título de «Juana de América» de la mano de Juan Zorrilla de San Martín frente a una multitud de poetas y personalidades. Fue enterrada con honores de Ministro de Estado en el panteón de su familia del Cementerio del Buceo.

primera residencia en Montevideo estaba ubicada en un solar de la calle Asilo N.º 50, que con los años pasaría a ser el N.º 3621, entre las calles Pernas y Comercio. Allí vivió entre 1918 y 1921. Sus primeros poemas fueron publicados en periódicos bajo el seudónimo de Jeannette d’Ibar.[5]

Escribió sus tres primeros libros: Las lenguas de diamanteEl cántaro fresco y Raíz salvaje entre 1919 y 1922. Al comienzo su adaptación fue difícil porque rechazaba vivir en la ciudad. Con los años, sin embargo, terminó considerando a Montevideo como «su ciudad»​

En una carta fechada en Montevideo el 29 de julio de 1919, Ibarbourou pedía opinión sobre su primera obra a Miguel de Unamuno, con la petición de que remitiera ejemplares de su libro a los poetas Antonio y Manuel Machado y a Juan Ramón Jiménez. Este le contestó expresándole su sorpresa y agrado por sus versos. Destacaba su desnudez espiritual y frescura.​

El gobierno le ofreció una cátedra de Lengua y Literatura en el Instituto Normal adaptándose su libro Páginas de literatura contemporánea como texto escolar. Se había convertido en un mito nacional​

En 1929 recibió el título de «Juana de América». 3 de octubre de 1947 fue elegida para sentarse en un sillón en la Academia Nacional de Letras.[2]​ En su discurso de ingreso, dijo: «Nunca conocí fiesta mayor que cuando mi padre recitaba, bajo el rico dosel del emparrado, versos de Rosalía. De ahí mi vocación.»[10]​ En 1950 fue designada para presidir la Sociedad Uruguaya de Escritores. Cinco años más tarde fue premiada en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid por su obra. En 1953 fue nombrada Mujer de las Américas por la Unión de Mujeres Americanas en Nueva York.[10]​ En 1959 se le concedió el Gran Premio Nacional de Literatura, otorgado ese año por primera vez. Federico García Lorca y Juan Ramón Jiménez, la visitaron en su casa en Montevideo. Sin embargo su vida personal no fue feliz. Sufrió violencia de género y fue adicta a la morfina. En 1962, y con cinco invitaciones para dar conferencias en MadridGaliciaIsrael y Colombia, escribió al periodista Hugo Petraglia Aguirre: “Tú sabés que hasta la esquina de mi casa resulta lejana e inaccesible para mí. Ya sabes mi lucha y la atención tensa y constante por mi casa. He vivido siempre dulcemente prisionera de ella y con un continuo ofrecimiento de alas para levantar vuelo inútilmente (…) Mi destino será el mundo a través de los vidrios de mi ventana”

Lo
Acción no permitida! HostingServicios.com